Brasil vota este domingo en una segunda vuelta que definirá si Lula da Silva sigue en el poder o si Flávio Bolsonaro llega a la presidencia. Cerca de 160 millones de personas están habilitadas para votar.

El candidato del Partido Liberal votó en Río de Janeiro unos veinte minutos después de la apertura de las mesas, en la escuela municipal Barão Homem de Mello. Llegó bajo la lluvia, acompañado por su esposa, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro, y con un fuerte operativo de seguridad. Vestía una camisa amarilla y llevaba en el pecho un adhesivo con el número 22, que lo identifica en la boleta.
«Llegó el momento de cambiar. Brasil no soporta más cuatro años de la manera de cómo están las cosas ahora. Entonces no hay por qué seguir insistiendo con esto», afirmó el hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
El dirigente sostuvo que la esperanza de los brasileños se convirtió en miedo y los llamó a votar por un cambio de rumbo: «Brasil va a cambiar. Brasil va a vencer».
Según el candidato opositor, en los últimos cuatro años «todo el mundo empeoró», por lo que no se puede insistir en el «error». Además, criticó la inseguridad y la situación económica, y dijo que «el Partido de los Trabajadores estuvo mucho tiempo en el poder» y que «la voz del pueblo dice que se necesita un cambio para ver mejoras en la seguridad y el costo de vida».
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